Cada vez son más los estudios que demuestran que las bacterias que habitan nuestro intestino son capaces de producir efectos en nuestro comportamiento y estado de ánimo. Incluso se ha visto que estos microorganismos pueden estar implicados en el desarrollo de ciertos tipos de autismo.

La microbiota intestinal, sobre todo algunas especies de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, influye en nuestra conducta social, en la ansiedad, en la respuesta al estrés y en la depresión. ¿Cómo es posible?

“Se conocen muchos mecanismos, uno de ellos es a través del nervio vago, que comunica intestino y cerebro, y también mediante cambios hormonales y en el sistema inmunitario”, explica Katerina Johnson, investigadora del Departamento de Fisiología Experimental de la Universidad de Oxford.

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microbiotaEn la escuela nos enseñan que el cuerpo humano está constituido por células, tejidos, órganos y sistemas que trabajan en conjunto para mantener su funcionamiento.

Lo que pocas veces nos mencionan es que nuestro cuerpo también contiene billones de microbios que juegan un papel muy importante en la salud humana.

Estos microorganismos (bacterias, hongos) a los que colectivamente se les conoce como microbiota, viven en cualquier parte del cuerpo que se encuentra expuesta al medio ambiente, como la piel, la nariz, la boca, el área genital y el tracto gastrointestinal.

Cabe aclarar que los microbios de los que estamos hablando no son aquellos patógenos que causan enfermedades, sino todo lo contario, la presencia de estos microorganismos nos resulta benéfica.

Nuestra microbiota nos provee de nutrientes esenciales, nos protege de patógenos y nos ayuda a desarrollar nuestras defensas.

Debido a que estos microorganismos son fundamentales para nuestra vida, es útil pensar que los humanos realmente somos “supraorganismos” compuestos de células humanas y microbianas; tan solo revisemos los siguientes números: se estima que del total de células presentes en nuestro cuerpo sólo el 10 por ciento corresponde a células humanas, mientras que el 90 por ciento restante son células microbianas, en su mayoría bacterias.

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