¿Cuáles son los síntomas de un hígado inactivo? , Cómo podemos ayudarlo ?

El hígado es el segundo órgano más grande del cuerpo humano después de la piel, y es el mayor órgano interno.

Es la glándula más grande que tenemos y la más trabajadora; el hígado tiene encomendadas más de 500 tareas de las cuales al menos 22 son vitales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.
Su función es la de deshacerse de las toxinas del cuerpo que todos estamos expuestos a cada día.

Por tanto su cuidado es esencial para el mantenimiento de nuestra salud. Cuando el hígado está cargado por exceso de trabajo (mala alimentación, sustancias tóxicas…) todo el organismo se resiente.

Señales que nos indican sobre el mal funcionamiento del higado:

* Malas digestiones, hinchazón abdominal, nauseas especialmente después de comidas grasas, aumento de volumen alrededor del abdomen y estreñimiento. El síndrome de colón irritable, asociado con hinchazón abdominal y flatulencia con frecuencia se debe a un funcionamiento deficiente del hígado.

 Levantarse por las mañanas con mal aliento y/o lengua manchada, son signos que muestran que definitivamente su hígado necesita ayuda.

Desagradables cambios de humor, depresiones, mente nublada y dificultad para la concentración y memoria. Si el hígado trabaja con dificultad, cantidades excesivas de agentes tóxicos se abrirán paso hacía la corriente sanguínea pudiendo afectar al funcionamiento del cerebro.

* Condiciones alérgicas tales como fiebre, urticaria, erupciones cutáneas y asma.
* Dolores de cabeza. Desgraciadamente, los calmantes pueden empeorar el hígado ya que este es el órgano encargado de romper la estructura de todo tipo de drogas.

* Tensión alta y/o retención de líquidos.
* Hipoglucemia o nivel de azúcar en la sangre inestable. Un hígado irritado puede causar fluctuaciones inesperadas en el nivel de azúcar en la sangre, siendo un bajo nivel de glucosa el causante de fatiga, mareo, ligeros dolores de cabeza y necesidad de ingerir azúcar.

* Incapacidad para tolerar comidas grasas, enfermedades y piedras en la vesícula biliar. Si se alimenta al hígado con demasiadas grasas saturadas o en mal estado, este intentará expulsarlas fuera del cuerpo a través de la bilis que fluye dentro de la vesícula y después al intestino delgado.

Esto elevará el contenido de colesterol en la bilis y puede resultar en piedras en la vesícula (hechas de colesterol endurecido) e inflamación de la vesícula. Si el hígado no trabaja eficazmente, no producirá sales biliares suficientes para mantener el colesterol biliar en solución y entonces se producirán piedras en la vesícula.

* Fatiga y síndrome de fatiga crónica. Cuando aquellas personas con cansancio no pueden encontrar una causa para su mal, en el 99% de tales casos están ingiriendo demasiadas grasas saturadas o en mal estado y no suficiente cantidad de verdura y fruta.

* Excesiva temperatura corporal, que puede que esté asociada con sudoración o fuerte transpiración.
* Baja tolerancia al alcohol y a algunos medicamentos tales como los antibióticos.

Causas de trastornos hepáticos (en el hígado)

Existen razones por las cuales el hígado no funciona adecuadamente y nuestra salud se ve en peligro, las principales son:

* Medicamentos o Fármacos
Como estas sustancias son desconocidas para el organismo, el hígado debe realizar un doble esfuerzo para eliminarlas y neutralizar sus efectos en el organismo.

* Exceso de comida o alimentos
Es este el motivo básico del mal funcionamiento hepático, que se traduce en fatiga hepática.A más comida, más trabajo para el hígado, y un hígado sobrecargado no puede desintoxicar al organismo adecuadamente.

* Dieta desequilibrada e inadecuada
Una dieta baja en proteínas y alta en grasas saturadas y carbohidratos, resulta perjudicial para el hígado, justamente son las proteínas las que necesita para poder reparar su tejido. Son nocivos para este órgano, las comidas preparadas, el azúcar refinada y sus subproductos, las harinas blancas, el alcohol y la cafeína.

* Acumulación de venenos
Los insecticidas, los conservantes y otros causan daño hepático, es decir la función hepática se ve alterada, y también si la toxina afecta al páncreas y/o los riñones.

¿ Cómo podemos ayudarlo ?

* Escucha a tu cuerpo. No comas si no tienes hambre. En su lugar toma un zumo natural, una fruta, una pequeña ensalada o un vaso de agua. De la misma manera, no pases hambre si tienes apetito.

 Muchas personas planean sus horarios alimenticios en torno al reloj . Es mucho más saludable establecer tus horarios de comida alrededor de tu apetito y darle poca importancia al reloj. Si tienes la costumbre de comer en horarios regulares cuando no tienes hambre, tu hígado trabajará en exceso y básicamente sufrirá con excesivo ajetreo.

* Bebe de 8 a 12 vasos diarios de agua mineral ya que ayuda a limpiar el hígado y los riñones y a perder peso. El cuerpo necesita pequeños y frecuentes sorbos de agua, de otra manera las células se encogen por deshidratación y sus membranas se secan. Las personas que no beben agua corren un riesgo mayor de contraer la enfermedad de Alzheimer. Evita grandes cantidades de líquidos durante las comidas.

* Evita consumir grandes cantidades de azúcar, especialmente azúcar refinado, ya que el hígado lo convertirá en grasa y colesterol. La grasa puede ser causante de degeneración de los órganos o puede ser transportada a zonas tales como los muslos, glúteos y abdomen para su almacenamiento.

 Llegará un momento en el que los triglicéridos de la sangre serán demasiado elevados y esto está asociado con un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

* Evita todos los edulcorantes artificiales ya que son tóxicos para el hígado y causan hipoglucemia y fatiga. Si necesitas comer algo dulce, toma fruta fresca, fruta escarchada, miel o melazas.

Evita los alimentos a los que puedas ser alérgico o que sepas por experiencias pasadas que no te sientan bien.
Mastica la comida lenta y concienzudamente, ya que la digestión empieza por la saliva cuando ésta se mezcla con los alimentos en la boca.

A medida que se envejece, la producción de ácido clorhídrico en el estómago es, a menudo, inadecuada para la eficiente digestión de las proteínas. Esto puede solucionarse bebiendo un vaso de agua que contenga una cucharadita de vinagre de sidra de manzana en todas las comidas (que contengan proteínas).

* Presta atención a la buena higiene intestinal ya que el hígado debe filtrar y destruir cualquier bacteria y virus presentes en la comida.

Demasiados organismos dañinos, tales como la salmonela y la bacteria shigella, pueden dañarnos seriamente e incluso dañar permanentemente el hígado. Para reducir este riesgo, come alimentos que sean frescos, y evita el recalentamiento regular de los alimentos, ya que un buen caldo de cultivo para las bacterias son los alimentos cocinados, especialmente la carne. No calientes nunca la comida más de una vez. Y siempre lávate las manos antes de comer.

Muchos alimentos procesados y empaquetados están llenos de conservantes, y aún así contienen organismos dañinos en estado latente. Tan pronto como estos alimentos llegan al intestino los conservantes desaparecen y el virus empieza a crecer en el intestino. Evita especialmente las carnes en conserva.


* Comprueba si cerca de tu zona puedes adquirir productos biológicos frescos y libres de pesticidas. Si consumes huevos y pollo, que sean siempre de corral.

Compra productos que contengan ingredientes naturales y evita los alimentos procesados que contengan sustancias químicas artificiales tales como conservantes, colorantes, aromatizantes y edulcorantes artificiales.

* Obtén las proteínas de diferentes fuentes, incluidas las legumbres.

Las legumbres son las alubias (tales como la alubia de soja o las habas, etc.), los guisantes, los garbanzos y las lentejas, que aportan proteínas de gran valor, ácidos grasos esenciales, fibra, hormonas vegetales, minerales y vitamina B.

Semillas – linaza, girasol, sésamo y calabaza, todas son unas excelentes fuentes de ácidos grasos esenciales, proteínas, hormonas vegetales y fibra.

Las nueces son muy ricas en grasas insaturadas y deberían comerse sólo frescas y crudas.
Si han sido peladas y expuestas al aire durante un tiempo prolongado su aceite se habrá vuelto rancio. Compra nueces empaquetadas con fecha de caducidad o nueces con su cáscara.

* Evita las grasas saturadas o en mal estado. Estas grasas insalubres pueden dañar el hígado con los cambios característicos de un “hígado obeso” similar a aquel de los consumidores de alcohol.

Muchas personas preocupadas por su línea intentan llevar una dieta completamente libre de grasa, aunque, si esto se practica durante más de cuatro semanas, empezaran a aparecer síntomas de deficiencia de ácidos grasos. Es más, las funciones del hígado y del metabolismo se ralentizarán y conducirán a un fácil aumento de peso.

Los síntomas de deficiencia de ácidos grasos son: piel seca e irritada, eczema, pérdida de cabello, dolor articular, fertilidad reducida, incremento de la distracción, depresión y pérdida de memoria, lento índice metabólico con aumento de peso, reducción de las funciones inmunológicas, desequilibrio hormonal, degeneración del hígado, fatiga, problemas circulatorios, enfermedades degenerativas, adelanto del envejecimiento y alto porcentaje de triglicéridos.

Los mejores vegetales para el hígado son la zanahoria y la remolacha (betabel) ya que contienen antioxidantes incluyendo el betacaroteno, otros carotenoides y flavonoides curativos que dan color a estos vegetales. Estas verduras antioxidantes tienen un efecto limpiador y curativo para el hígado.

Qué comer cuando el hígado está “tocado”

* Frutas y verduras crudas (o en jugos) ricos en vitaminas C (cítricos, fresas, piña, kiwi, col, perejil…) y A (zanahorias, pimientos…)

* Hidratos de carbono compuestos como los procedentes en cereales integrales (trigo, avena, pan integral), patatas, frutas (especialmente las uvas), y verduras) para que el hígado pueda aumentar su reserva de azúcares

* Pescados blancos a la plancha o al vapor y algas wakame y espirulina por su riqueza en vitamina B12
* Carnes magras a la plancha, asadas sin grasa o al vapor.

* Alimentos ricos en folatos como las verduras de color naranja y verde oscuro (zanahorias, tomates, acelgas), el aguacate, el pan de centeno y la levadura de cerveza

* Aceite de pescado porque es rico en vitamina K
* Aceite de oliva virgen, siempre crudo, aliñando ensaladas y verduras, ya que es un verdadero remedio terapéutico para el hígado.

* Ensaladas de, rábanos, diente de león, apio, perejil, tomate, cebolla cruda, pimiento rojo, escarola, lechuga

Con moderación

* Grasa saturada de origen animal o vegetal.
* Huevos (nunca fritos) y salsas o postres que los contengan (mahonesas, natillas, flan…)
* Lácteos enteros (es mejor tomarlos desnatados).

* Café, cacao y otras bebidas excitantes
* Dulces, pastelería y alimentos azucarados
* Nueces, almendras, avellanas, aceitunas, mantequilla, manteca, aceite y quesos muy grasos

* Pescados grasos
* Fruta poco madura o verde
* Col, coliflor, guisantes, espinacas, acedera y tomates.

Alimentos no permitidos

* Bebidas alcohólicas y gaseosas
* Especias fuertes, especialmente pimienta, clavo, mostaza y vinagre
* Cocidos grasos y muy condimentados

* Carne de caza
* Charcutería y embutidos en general
* Fritos y salsas grasas
* Churros, buñuelos, croisants

Incluye en tus ensaladas

* Rábanos
Descongestionan y desintoxican el hígado al favorecer el vaciado de la bilis. Se pueden añadir crudos a la ensaladas o tomar cada día un vaso de jugo fresco de rábano, endulzado con miel, antes de las comidas.

* Alcachofas
Tienen un efecto regenerador del hígado gracias a su contenido en cinarina, un bioflavonoide. Además de tomar alcachofas como verdura, para gozar de sus ventajas terapéuticas hay que tomar infusiones de sus hojas y tallos. El jugo fresco de la alcachofa resulta también muy terapéutico y se puede preparar licuando las hojas y tomando un vaso en cada comida.

En vez de tirar las hojas más duras y los tallos, se puede preparar una infusión con 100 g de hojas y tallos de alcachofas por litro de agua. Hay que tomar 3 tazas al día.

* Cardo mariano
Contiene una sustancia llamada silimarina que tiene el poder de regenerar las células hepáticas. Aunque lo habitual es tomarlo en infusión, o en comprimidos de extracto seco, las hojas tiernas y sin espinas del cardo mariano se pueden añadir a las ensaladas.

* Remolacha roja
Ya que aumenta el flujo de bilis y favorece la eliminación de los productos tóxicos del hígado.

Recomendados suplementarios

Diente de león
Diurético y depurativo por excelencia, el diente de león está muy indicado en las insuficiencias hepáticas ya que es colerético y colagogo a la vez. Sus hojas tiernas se pueden tomar en ensaladas aliñado con aceite y limón. También se pueden licuar sus hojas y raíces y tomar 3 cucharadas de este jugo antes de cada comida.

* Cardo mariano o lechero: El cardo contiene una de las más potentes sustancias depurativas y protectoras del hígado. Se trata de la similarina, una sustancia que estimula la función hepática e inhibe los factores nocivos del hígado. Esta sustancia previene los daños provocados por los radicales libres gracias a sus propiedades antioxidantes.

* Lecitina: ayuda al hígado a metabolizar las grasas y reduce el nivel de colesterol.
La alfalfa y las hojas de cebada dan al hígado una inyección de clorofila que actúa tanto como tónico, como limpiador del hígado.

* Alga Spirulina: Las algas marinas son siempre un aliado de primera línea ya que tienden a captar los tóxicos y favorecen su eliminación de nuestro cuerpo. Alcalinizan nuestro PH sanguíneo, que en las depuraciones siempre se vuelve muy ácido, por las toxinas que se están eliminando y nos garantiza muchos nutrientes. La spirulina son de las más eficaces.

* Evita todo tipo de bebida alcohólica
* Evita los alimentos dulces y especiados.

Tener en cuenta todos estos aspectos, evitara la sobrecarga hepática, para que así el hígado funcione normalmente, sin poner en peligro nuestra salud y calidad de vida.