La OMS marca en el mapa global los países afectados por mayores índices de arsénico y da las pautas para prevenir una intoxicación. Conoce las variedades y procedencias de arroz más contaminadas y el método para reducir su presencia al cocinar.

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Ahora que ya sabes que el arroz es, junto al agua, uno de los alimentos más contaminados por arsénico en nuestro planeta, te preguntarás cómo evitar intoxicar tu cuerpo con este elemento y cómo reducir su concentración en tu arroz, si ello es posible.

Desde luego, la solución más rápida y más drástica es dejar de comer arroz, pero esta medida no es algo necesario. De otra forma, las autoridades sanitarias hubieran decretado hace tiempo la retirada del arroz del mercado para evitar enfermar a la población.

Y en nuestro país, aunque es importante, es un producto más de nuestra dieta, pero ¿qué pasaría en las áreas orientales que basan su alimentación diaria en este cereal?

Lo primero será contarte un poco más como ha llegado este arsénico hasta el arroz para determinar si todo el arroz que se comercializa tiene las mismas características.

El arsénico es un semi-metal que se encuentra de forma natural en la corteza de la tierra y que no tiene olor ni sabor. Su concentración depende de una y otra área geográfica, pero además puede haberse visto aumentado por la actividad humana en cultivos agrícolas y también por actividades industriales que hayan contaminado las aguas de riego y acuíferos, como el curtido de pieles.

Durante el siglo pasado se utilizaba arseniato de plomo como plaguicida, pero este producto fue prohibido porque resultaba muy tóxico para la salud. Se continuaron utilizando compuestos inorgánicos de arsenio en cosechas de algodón y el el cultivo de frutas y en la actualidad está autorizado el empleo de compuestos de arsénico como el ácido cacodílico, el arsenato de metilo bisódico (DSMA) y el arsenato de metilo monosódico (MSMA) como plaguicidas.

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También se usan algunos compuestos orgánicos de arsénico se usan como suplementos en alimentos para animales.

Todo eso apunta que la concentración de arsénico en el arroz va a depender de su origen y del estado del suelo en que se ha cultivado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala los mayores niveles de arsénico se han detectado en las aguas subterráneas de Argentina, Bangladesh, Chile, China, la India, México y los Estados Unidos. Y que, junto con el arroz, están también contaminados pescados, mariscos, carnes, aves de corral, productos lácteos y otros cereales.

Efectos para la salud

Según el informe descriptivo de la OMS, “los síntomas inmediatos de intoxicación aguda por arsénico incluyen vómitos, dolor abdominal y diarrea.

Seguidamente, aparecen otros efectos, como entumecimiento u hormigueo en las manos y los pies o calambres musculares y, en casos extremos, la muerte.

Los primeros síntomas de la exposición prolongada a altos niveles de arsénico inorgánico (por ejemplo, a través del consumo de agua y alimentos contaminados) se observan generalmente en la piel e incluyen cambios de pigmentación, lesiones cutáneas y durezas y callosidades en las palmas de las manos y las plantas de los pies (hiperqueratosis).”

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“Estos efectos -continúa- se producen tras una exposición mínima de aproximadamente cinco años y pueden ser precursores de cáncer de piel. Además, la exposición prolongada al arsénico también puede causar cáncer de vejiga y de pulmón. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) ha clasificado el arsénico y los compuestos de arsénico como cancerígenos para los seres humanos”.

El informe de arsénico de la Organización de la Salud recoge que se pueden producir otros efectos como “problemas relacionados con el desarrollo, neurotoxicidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. En China, en la provincia de Taiwán, la exposición al arsénico se ha vinculado a la enfermedad del pie negro, una afección grave de los vasos sanguíneos que causa gangrena. Sin embargo, esta enfermedad no se ha observado en otras partes del mundo”.

Consumo controlado

Si la cantidad de arsénico que ingieres es pequeña, la mayor parte de esta sustancia que entra al cuerpo es procesada y desechada por la orina en el plazo de uno a tres días.

Pero si se sobrepasan los límites de ingesta diaria, el arsénico empieza a acumularse. Los más susceptibles de tener efectos secuendarios son los niños y es en ellos en los que tenemos que cuidar más las medidas.

¿Cómo tomar y ofrecerles arroz a los más pequeños?

Ocho medidas para ayudarte

1.Para empezar: Varir el cereal que se cocina en casa. Nutricionalmente es más interesante, así que ya es momento de probar el mijo, la avena, el trigo sararceno o la cebada para tener otras fuentes de carbohidratos completas. Puede ser más que suficiente tener dos días a la semana un plato de arroz.

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2. Consume arroz cultivado en nuestro país. Arroz español. Cualquier coto arrocero del área mediterránea, Aragón o Navarra nos ofrece un arroz con garantías porque España no está entre los países de riesgo.

3. Utiliza de forma regular las variedades nuestras. Un arroz de grano redondo, las variedades senia, bahia, bomba…

4. Usa solo de forma esporádica arroces exóticos como el basmati, el thai (jazmín), el salvaje…que proceden de La India, China y EEUU.

5. Infórmate de la procedencia del arroz, en caso de que consumas arroz a granel, y aplica el punto número 8 a su cocinado, cuando se haya cultivado en uno de los países con elevadas tasas de arsénico.

Pregunta también en los restaurantes chinos y japoneses, que lo ofrecen en casi toda su carta, y en los establecimientos especializados en sushi.

6. Minimiza el consumo de arroz crudo: arroz hinchado para el desayuno, tortitas de arroz, galletas y otros productos en los que el cereal no se ha cocido.

7. Papillas infantiles.Yo me quedaría más tranquila si consulto con el fabricante de la papilla de mi bebé dónde compra el arroz de sus preparados. Hay marcas que trabajan cien por cien con arroces españoles.

8. Cocina el arroz con mucha agua y desecha el agua sobrante. Aquí no sirve el método 1 parte de arroz por 2 y 1/2 de agua. Se trata de hervir el arroz con doce partes de su volumen en líquido para que se produzca un perfecto lavado.

No nos tomaremos después el caldo. Se ha comprobado que este sistema reduce hasta el un 50% la concentración de arsénico que se encontró en el arroz en grano. El método se perfecciona si se utiliza una vaporera especial para cocinar el arroz.

Con información, y sin miedo, podemos seguir avanzando por una alimentación más consciente. Y de ello se trata.

Sobre el autor

Mercedes Morales , Blog Mamabio

Contacto merxemorales@hotmail.com

Consultora en Macrobiòtica

Técnico Superior en Dietética y Nutrición

Licenciada en Comunicación Audiovisual. Márketing en Redes Sociales

www.mamabio.es

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