La palabra salud viene del latín “salus”: íntegro, entero. Cuando hay salud el individuo experimenta un estado de bienestar que se caracteriza además por la ausencia de síntomas de enfermedad.

Enfermo, en francés “malade”, viene de la palabra en latín malactus: malos hábitos.

Por lo tanto, podríamos interpretar que una manera de mantenerse saludable sería mejorar nuestros malos hábitos, o abandonarlos completamente, si es que los hay.

Sin embargo, la salud no es solamente el estado de encontrarse sin enfermedad. Para Michio Kushi la salud es un estado más positivo a nivel físico, mental y espiritual. La salud no es una cosa que debamos asegurar para evitar sufrir la enfermedad; es más bien, un estado de armonización con nuestro medio ambiente, un estado de disfrutar con muchas otras personas, una constante de creatividad y progreso.

Conseguir ese estado de bienestar a todos los niveles, conlleva prestar atención a muchos aspectos de nuestra vida que habitualmente pasan inadvertidos. Lo que comemos, lo que pensamos, cómo nos movemos y cómo nos relacionamos, influirá directamente en cómo nos sentimos.

No importa cuánto nos empeñemos en mejorar cualquiera de estos puntos fundamentales para la salud, si los demás no están en armonía, la salud se verá afectada.

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Centrándonos en uno de los aspectos más fáciles de modificar, por ser quizá el más tangible y el que popularmente más se asocia a la salud:

¿Qué significa comer saludablemente?

Sencillamente proporcionar a nuestro organismo los nutrientes necesarios para que pueda llevar a cabo sus funciones correctamente, sin sobrecargar sus órganos y proporcionando la energía necesaria para desarrollar una actividad física y mental equilibrada.

La nutrición convencional considera únicamente los componentes químicos de los alimentos. El concepto holístico de alimentación saludable va más allá, y además de los nutrientes, considera sus efectos energéticos, su textura, su color, la época de crecimiento y su lugar de origen.

Es decir, abarca una visión mucho más global, gracias a la cual consigue obtener un efecto mucho más amplio del alimento.

Para comer saludablemente bastaría con elegir:

Alimentos integrales
Frescos y ecológicos
Locales y de estación
Equilibrados
Qué sean realmente comida

Ecologico

Alimentos integrales:

Cuando elegimos alimentos integrales, estamos consumiendo el producto en su estado natural, con todos sus nutrientes y además, con su energía vital. En un producto refinado hemos perdido no sólo gran cantidad de sus nutrientes, sino la fuerza vital del mismo.

Es lo que ocurre al refinar el arroz para hacerlo blanco: gran parte de sus vitaminas, minerales y fibra desaparecen, igual que su germen, su fuente de vida.

Frescos y ecológicos:

Al consumir alimentos frescos y ecológicos, estamos eligiendo consumir alimentos con una mayor cantidad de nutrientes. Las vitaminas se pierden, entre otros motivos, con la exposición de los alimentos al aire por oxidación; cada día que pasa se van perdiendo vitaminas.

Por otro lado, los alimentos ecológicos acumulan una cantidad de vitaminas y minerales mucho mayor que los no biológicos, llegando a ser casi el doble en algunos casos, como en las naranjas.

Además, al elegir productos bio estamos eliminando los productos químicos que suelen contener las verduras cultivadas por métodos convencionales, reduciendo, de esta manera, el trabajo de nuestros órganos de eliminación.

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Locales y de estación:

Cuando compramos a nuestros hortelanos, no sólo estamos ayudando a promover la agricultura y el comercio local, sino que estamos reduciendo el impacto que el transporte de productos de otras zonas o países causa al medio ambiente.

Al consumir producto local, sabemos que nuestros alimentos son frescos y que nos van a aportar la energía más adecuada para nosotros. La naturaleza se encarga sabiamente de proveernos con lo necesitamos en el momento adecuado.

En invierno las verduras nos calentarán, mientras que en verano crecerán aquellas que son más refrescantes y jugosas.

Equilibrados:

Cuando hablamos de alimentos equilibrados en macrobiótica, nos referimos habitualmente al efecto energético que van a producir en nosotros. Hay alimentos con cualidades enfriadoras como la fruta, mientras que otros nos calientan rápidamente.

Hay alimentos que tienden a producir inflamación y humedad, mientras que otros contraen y secan.

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Conocer la cualidad energética de los alimentos nos ayuda a seleccionar el producto que es más adecuado para nosotros en cada momento.

Cuando aprendemos los efectos que los alimentos tienen en nuestro organismo podemos jugar y crear en nuestra cocina; incluyendo en nuestros platos variedad de sabores, colores, texturas y métodos de cocción que creen, a través de una combinación adecuada, el equilibrio que nuestra salud necesita.

Realmente comida:

Hoy en día llamamos comida a cualquier producto que nos podamos llevar a la boca. Sin embargo la definición de comida incluye la característica de “proveer al organismo de elementos para su normal nutrición”; y es ahí donde fallan muchos de los alimentos que consumimos habitualmente.

Cuando tomamos margarinas, postres endulzados con edulcorantes artificiales, magdalenas cubiertas con azúcar de todos los colores, estamos engullendo “alimentos” que incluyen sustancias que no son nutricionalmente necesarias ni interesantes para nuestro organismo.

La comida real, es aquella que en su simplicidad aporta a nuestro cuerpo todo lo necesario para su adecuado funcionamiento.

Sobre el Autor :

Isabel Moreno , Consultora Macrobiótica y profesora de alimentación saludable

Contacto: isabel@macrosano.com
Web: www.macrosano.com
Blog: http://macrosano.com/macrosanoim1643/blog/

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