Con el envejecimiento se produce un deterioro paulatino de la vista como la presbicia o vista cansada a partir de los 40 años ; se pierde hidratación y lubricación natural del ojo, además a los 60 años se necesita más luz para ver ya que la pupila del ojo disminuye de tamaño e impide la entrada de luz y el cristalino se vuelve más duro y amarillento.

Llevar una dieta variada y equilibrada, vigilando muy de cerca la cantidad de grasas que ingerimos (en especial las grasas saturadas), y que aporte todos los nutrientes y vitaminas que nuestro organismo necesita, es fundamental para conseguir un buen estado de salud general y, como consecuencia, disfrutar de un vista óptima y mantenerla por mucho tiempo.

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