medicadosEs común que los psiquiatras y profesores recomienden a los padres de niños que sufren déficit atencional con hiperactividad tratarlos con Ritalín o con otros medicamentos que supriman su ansiedad y comportamiento impulsivo, sin saber que con el tiempo la experimentación farmacológica en un niño puede ser peligrosa en el futuro.

20 millones de niños son etiquetados con “trastornos mentales” que se basan únicamente en una lista de comportamientos.

No hay escáneres cerebrales, radiografías, pruebas genéticas ni de sangre que demuestren que son enfermos mentales.

Sin embargo, a estos niños se les prescriben drogas psiquiátricas peligrosas que ponen en riesgo su vida.

El diagnóstico psiquiátrico se basa únicamente en la opinión.

El documental que presentó la señal 2 de Televión Española (TVE) hace ya un tiempo aborda estos casos, donde los niños con problemas de conducta pasan de doctor en doctor, y con ello de terapia en terapia, causando estragos en la salud de los menores.

 La causa es el tardío y muchas veces erróneo diagnóstico que se realiza a los afectados, lo que hace que ocurran situaciones impactantes y que están registradas en este video.

“Mucho tiempo para ser adulto, poco para ser niño”

Medicación para el TDAH puede provocar tendencias suicidas

Los niños que toman una medicación para el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) deben ser advertidos sobre los riesgos de pensamientos suicidas que este tipo de fármacos pueden provocar, según informaron en conferencia de prensa asesores de salud pediátrica de Estados Unidos.

Varios miembros del comité asesor de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su siglas en inglés) pidieron a la agencia que modifiquen la información del prospecto de Focalin, una fármaco para el TDAH fabricada por el laboratorio suizo Novartis, de forma que este riesgo quede perfectamente reflejado.

Focalin está aprobado para niños a partir de los 6 años. La FDA suele seguir los consejos de sus comités, aunque no está obligada a hacerlo. La citada agencia sanitaria estadounidense recibió ocho informes de sobre tendencias suicidas en chicos o adolescentes que tomaron Focalin en los pasados seis años, y cuatro casos parecieron estar relacionados con la medicación. El vínculo en los otros casos es menos claro.

“Las ideas suicidas deben ser tomadas muy en serio”, dijo el doctor Sheldon Kaplan, miembro del panel y jefe de enfermedades infecciosas del Hospital de Niños de Texas. No obstante, la FDA dijo que el riesgo de pensamientos suicidas no apareció en los ensayos clínicos realizados sobre Focalin, y que los informes más recientes eran una cantidad pequeña comparada con la de chicos que usan el fármaco.

“Estoy un poco desconcertado por la atención en las ideas suicidas”, dijo Tom Laughren, jefe de la división de productos psiquiátricos de la FDA, en respuesta a la recomendación del panel. Estos medicamentos son de uso muy frecuente. “Y lo que se observa es un puñado de informes difíciles de interpretar en lo que respecta a la causalidad”, añadió el funcionario.

La cantidad de niños diagnosticados con el TDAH se ha disparado. Actualmente afecta a entre el 3 y el 5 por ciento de los chicos de todo el mundo. Los niños que los padecen son excesivamente inquietos, impulsivos y de fácil dispersión, y suelen tener problemas en el hogar y en la escuela. Si bien no existe cura para el problema, sus síntomas pueden mantenerse bajo control con una combinación de fármacos y terapia conductual.

En Estados Unidos, unos 2.7 millones de personas reciben recetas para medicamentos contra el TDAH, incluidos Ritalin y Focalin de Novartis, Concerta de Johnson & Johnson, Adderall y Vyvanse de Shire y Strattera de Eli Lilly. Algunos defensores de los pacientes consideran que los médicos y los padres se apresuran con el diagnóstico de los niños que lo padecen, y que los fármacos provocan efectos colaterales que pueden dañar la salud de los pacientes.

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Las pastillas de portarse bien

Las pastillas de portarse bien

Un informe alerta de los graves efectos para la salud de un derivado de las anfetaminas con las que se trata la hiperactividad .

La epidemia ha vuelto a las aulas.

Cientos de niños en el País Vasco, más de 250.000 en España y millones en el mundo, están siendo tratados contra una enfermedad que no existe con un fármaco que puede causarles graves problemas de salud.

La hiperactividad está siendo puesta en tela de juicio por un número creciente de profesionales sanitarios, que considera que se está dando una respuesta médica a lo que a menudo se trata sólo de un problema educativo.

¿Es un crío movido un enfermo o lo normal en los más pequeños es que salten, corran y se aburran en clase?

Un demoledor informe del Departamento vasco de Sanidad, financiado también por el Gobierno central, aporta las claves para la atención adecuada de un problema sanitario y social que, según considera, ha tomado ya unas dimensiones “desproporcionadas”.

El documento pone en entredicho la existencia misma de la hiperactividad (TDAH) como enfermedad y llama la atención sobre el “creciente” e “indiscriminado” uso que se está haciendo de los psicoestimulantes para su tratamiento.

Esta tendencia, alertan, “se ve apoyada y favorecida por la difusión de la hipótesis, cuestionable, de que la causa” de este trastorno, “es exclusivamente neurológica y determinada genéticamente”. El trabajo es concluyente. Ni existen pruebas diagnósticas para verificar la existencia del TDAH, ni la comunidad científica se pone de acuerdo sobre cuál es la mejor manera de abordarlo.

En todo caso, alertan de que “en nuestro país no se están siguiendo las recomendaciones sanitarias más básicas y prudentes en cuanto a la prescripción del metilfenidato”, la droga que se prescribe contra la supuesta patología.

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¿Hiperactivos por culpa de los insecticidas?

¿Hiperactivos por culpa de los insecticidas? Un estudio asocia niveles normales de pesticidas con más riesgo de hiperactividad .

Probablemente haya oído alguna vez hablar de los riesgos neurotóxicos de los pesticidas.

De hecho, la exposición a organofosforados (una clase de insecticida) se ha asociado con efectos adversos sobre neurodesarrollo, tales como problemas de conducta y baja la función cognitiva.

Sobre la mesa acaban de ponerse ahora nuevas evidencias que constatan la relación entre exposiciones normales a los insecticidas organofosforados (cuyas trazas es frecuente encontrarlas en frutas y verduras) y un mayor riesgo de hiperactividad en los niños.

Se trata de una nueva investigación, publicada en ‘Pediatrics’, que ha sido llevada a cabo por Maryse Bouchardm, de la Universidad de Harvard (en Boston, Estados Unidos), y su equipo.

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