ansiedad1La ansiedad en sí no es mala. Como todo en la vida, el que algo sea bueno o malo, no depende de ese “algo”, mas bien depende de nosotros mismos.

Es una emoción común en nuestras vidas al igual que el miedo, el amor, la vergüenza o la alegría. Cumple una importante función de alerta en nuestro sistema de supervivencia , y gracias a ella podemos dar respuesta adecuada a situaciones personales y laborales.

Es ese estado de activación que nos permite afrontar una entrevista de trabajo, hablar en público, caminar por una calle oscura. realizar una tarea …

Es un mecanismo universal, se da en todas las personas, es normal, adaptativo, mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta. La ansiedad pues, nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc), según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro.

Suele terminar poco tiempo después de que salga de la situación que la provocó ; se considera que aproximadamente un 20% de la población sufre episodios de ansiedad pese a que en la mayoría de los casos no son conscientes de ello .

Se convierte en patológica cuando el estado de ansiedad continúa en el tiempo y hace sufrir a la persona ,la “ansiedad útil” pasa a ser un obstáculo en nuestro quehacer diario. Es entonces cuando hablamos de trastornos de ansiedad.

¿Dónde se origina la ansiedad?

Aunque sus síntomas los experimenta el cuerpo,incluso el corazón, la ansiedad se produce en el cerebro.

Es una emoción que está funcionalmente relacionada con el miedo. Estas emociones se originan en una pequeña parte del lóbulo temporal del cerebro llamada la amígdala , es el centro de identificación de peligro, y es fundamental para la supervivencia.

Al ser activada, desencadena miedo y ansiedad que ponen a la persona o animal en un estado de alerta total, alistándose para huir o pelear.

Toda la información que entra a través de los sentidos pasa por la amígdala, y ésta detecta cualquier señal de peligro. Mientras realizamos cualquier actividad, la amígdala está monitoreando todo lo que sucede a nuestro alrededor, incluso cuando dormimos, está atenta y ante cualquier sonido que pueda representar una amenaza, activa sus conexiones y hace que despertemos.

Pero qué sucede cuando sentimos ansiedad ? ¿cuál es la respuesta fisiológica que tenemos?

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Normalmente nuestro sistema nervioso autónomo se encarga de que todo vaya bien en nuestro organismo, y lo hace maravillosamente bien. Es casi increíble la cantidad de procesos que se están realizando en nuestro organismo sin enterarnos. Nuestro corazón late a una frecuencia regular, al igual que nuestra respiración cuando no la hacemos consciente. Los riñones filtran la sangre, y así una impresionante cantidad de funciones que se desarrollan sin que intervengamos conscientemente.

Al poner al cerebro en alerta, la amígdala emite una serie de elementos químicos y hormonales de la mente que acarrean al organismo a situarse en modo de ansiedad.

1. Secreción de la hormona del estrés. En respuesta a las señales del hipotálamo y la glándula pituitaria, las glándulas suprarrenales emiten elevadas secreciones de cortisol, la hormona del estrés. Un exceso de cortisol incita un cortocircuito en las células del hipocampo que entorpece la organización del recuerdo de un trauma. Los recuerdos pierden su contexto y se tornan fragmentarios.

2. Taquicardia. El sistema nervioso simpático del organismo, encargado de la respiración y de las pulsaciones cardíacas, se rebela. El corazón late más rápido, se acrecienta la presión sanguínea y los pulmones hiperventilan. La sudoración aumenta y las terminaciones nerviosas de la piel entran en acción al modo “piel de gallina”.

3.Miedo, Lucha o Huída. Los sentidos se vuelven hiper alertas y registran hasta los menores detalles del entorno en busca de nuevas amenazas. Los músculos recogen descargas de adrenalina, en preparación para que el cuerpo se suma en ataque o se dé a la huída.

4.Colapso de la digestión. El cerebro deja de pensar en las actividades agradables. Para asegurarse de que no se derrochan energías en la digestión, el cuerpo a veces responde descargando el conducto digestivo por medio de los orines, vómitos y la defecación involuntarios.

 

Comparto con vosotros este curioso vídeo…

El 15% de la población, según la SEAS son susceptibles de padecer a lo largo de su vida un trastorno de ansiedad.
Según la Organización Mundial de la Salud se ha catalogado al estrés y a la ansiedad como uno de los mayores riesgos para la salud del siglo XXI

“La ansiedad con miedo contribuye a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales” (Konrad Lorenz)

Referencias
LeDoux, J. (1999) El Cerebro Emocional. Barcelona, España Editorial Planeta S.A.
Goleman,D.(1999) Inteligencia Emocional. Barcelona, España: Kairós.
LeDoux, J., Iwata J., Cicchetti, P. y Reis, D. (1988) Different projection of the central amygdaloid nucleous mediate autonomic and behavioural correlates of conditioned fear. Journal of neuroscience, 8, 2517-2529.
van der Kolk, B. (1994). The body keeps the score. Memory and the evolving psychobiology of post traumatic stress. Harvard Review of Psychiatry , 1, 253-265

Mercedes Martín Sánchez

Naturópata