Dar un descanso a nuestro hígado y riñón permitiendo que se recuperen y se fortalezcan es el objetivo de toda cura depurativa y detoxificación, si bien es cierto que es un proceso que actualmente está muy de moda siempre ha sido igual de importante.

Los órganos a depurar y detoxificar serán el hígado y el riñón ya que estos actúan como filtros, por su capacidad para limpiar y deshacerse de las toxinas existentes en células, órganos, tejidos, sangre y sistema linfático.

¿Cuándo realizar una detoxificación o depuración del organismo?

Nuestro organismo nos avisa cuando hay una sobrecarga de toxinas debido a excesos puntuales o continuos e inadecuados. Aparecen una serie de síntomas que nos producen malestar:

* Sensación de cansancio y fatiga

* Síntomas digestivos tales como: vientre hinchado, gases, pesadez, nauseas, estreñimiento, malas digestiones…

* Mal aliento
* Mala circulación, retención de líquidos

* Depresión, cambios de humor
* Desequilibrios hormonales

* Problemas de piel: acné, eczema, sequedad, prurito…
* Dolores de cabeza y mucosidad (en ocasiones)

La aparición de alguno de estos síntomas nos debe hacer pensar aunque la mayoría ya somos conscientes de que podemos modificar algunos hábitos de vida que son mejorables. De hecho, lo bueno sería convertir la detoxificación en una práctica regular antes de que los síntomas aparezcan.

¿Cómo favorecer el proceso continuo de depuración?

La capacidad del cuerpo para desintoxicarse y eliminar sustancias nocivas es continua. Nosotros podemos influir en que esta capacidad de depuración sea mayor manteniendo unos hábitos más saludables y limpiando y fortaleciendo nuestro hígado para que trabaje correctamente.

Consejos y recomendaciones:

Evitar los cereales procesados cómo la harina blanca, el arroz blanco, la comida rápida y los alimentos precocinados ya que inhiben los procesos normales de eliminación.

Incluir en nuestra dieta vegetales y frutas frescas (cuantas más raciones crudas mejor), cereales integrales, arroz integral, legumbres, nueces, semillas ya que son fuentes ricas en fibra hidrosoluble, necesaria para que se produzca una eliminación adecuada.

El ejercicio, la dieta y una correcta flora intestinal (gracias a probióticos y prebióticos de gran calidad) también son esenciales; evitan problemas de salud y permiten la absorción óptima de nutrientes.

Hacer ejercicio de forma regular e intentar respirar aire puro (salidas al campo, monte..).
Beber agua en cantidad suficiente.

Evitar el alcohol, tabaco, cafeína, grasas saturadas (comida rápida, platos precocinados…)

Tomar suplementos multivitamínicos y minerales de alta potencia (zinc, selenio, magnesio y cobre) si el organismo lo precisa. Las vitaminas antioxidantes como la vitamina C, el betacaroteno y la vitamina E son importantes para la protección del hígado, las vitaminas B, el calcio y los oligoelementos también son necesarios para la eliminación de metales pesados y otros compuestos del cuerpo.

Hierbas y suplementos depurativos

Existe una amplia variedad de hierbas y suplementos desintoxicantes que actúan como depurativas y regeneradoras del hígado y el riñón:

Cardo Mariano: La silimarina, componente activo del cardo mariano, es una de las sustancias protectoras del hígado conocidas más potentes. Está demostrado que incrementa la producción de glutatión en el hígado en aproximadamente un 30%, lo cual hace que se incremente la actividad detoxificadora significativamente. La silimarina también estimula la síntesis de proteínas en el hígado estimulando el crecimiento de las células hepáticas sanas.

Diente de león: Se ha demostrado que estimula la producción y secreción de bilis por el hígado y la vesícula biliar, y de esta manera actúa como un agente lipotrópico (evita la acumulación de colesterol y grasa en el hígado y en la vesícula biliar). También posee actividad diurética, y a diferencia de los diuréticos convencionales que tienen el efecto negativo de eliminar potasio del organismo, el diente de león es rico en este elemento.

Cúrcuma: Importante hepatoprotector ya que aumenta el contenido de glutatión y la actividad glutatión-S-transferasa en el hígado, sustancias protectoras importantísimas frente a los efectos dañinos de las toxinas y los radicales libres.

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