Solemos pensar que las legumbres van solo en platos calientes y por eso quizá nos apetezcan menos cuando hace calor, sin embargo solo tenemos que cambiar un poco el chip para beneficiarnos de sus propiedades también en verano.

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1. Ensaladas

Es una de las formas más sencillas de tomar legumbres. A cualquier ensalada le podemos poner unas lentejas (cocidas y escurridas, frías), unos garbanzos o unas alubias, que quedan muy bien. Nos darán un punto de cremosidad y harán mucho más nutritivas nuestras ensaladas.

Si queremos un extra de sabor, podemos dorarlas primero a la sartén, con especias, y dejar que se enfríen antes de usarlas en la ensalada.

Otra forma de añadirlas es germinándolas. Los brotes de soja no son la única legumbre que podemos tomar germinada, también las lentejas, judías mungo, azuki, garbanzos, etc. Germínalas en casa como cualquier otra semilla. Solo tendrás que prestar atención a su punto justo, que puede tardar más tiempo para los garbanzos y judías (son más grandes y duras).

Como la soja también es una legumbre podemos añadir sus derivados muy cómodamente: tofu en daditos, tempeh a la plancha, natto fresco, edamame asadas o tostadas, etc.

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2. Patés y cremas

Si no queremos comer las legumbres enteras o queremos innovar un poco más, podemos hacer patés y cremas vegetales.

El hummus es el más conocido y más fácil de hacer, pero puedes hacerlo con lentejas o judías en lugar de garbanzos. Y partiendo de la misma base, añadir también nueces, tomates secos, setas o cualquier otro ingrediente que te guste.

Con las legumbres germinadas también podemos hacer patés y cremas, solo hay que batirlos bien con la batidora hasta que quede una crema agradable.

3. Sándwiches y bocadillos

Aunque te pueda parecer raro, las legumbres son un ingrediente excelente para estas preparaciones. Piensa por ejemplo en unos enrollados con judías negras, unas hamburguesas de alubias, unos panes de pita con ensalada y lentejas con especias, o un bocadillo de falafel con hummus.

Si tienes patés y cremas ya hechos solo tienes que untarlos en el bocadillo o sándwich que te vayas a hacer. Así de simple.

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4. Tentempiés y snacks

Además de los frutos secos clásicos, como las almendras tostadas o las nueces, podemos tomar por ejemplo cacahuetes (sí, es una legumbre), semillas de soja tostadas, garbanzos torraos, habas secas tostadas, o incluso tostar en casa unos garbanzos (previamente cocidos y bien escurridos) con una pizca de sal, al horno.

5. Batidos y smoothies

Quizá las mejores legumbres para esto no sean los garbanzos o las lentejas, pero sí la soja.

Podemos hacerlos con leche de soja casera o comprada, tofu (silken tofu o tofu blando), yogures de soja, etc., y añadir las frutas que queramos (por ejemplo fresas) y algún otro sabor más que nos guste (canela, vainilla, cardamomo, etc). Después podemos dejarlos en la nevera para tenerlos fresquitos.

Si al ir a beberlos ves que se han separado los sólidos, solo tienes que agitar bien la botella un par de minutos para que el batido esté como recién hecho.

Fuente cuerpomente.com

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