Componentes “protectores” de los alimentos

Dieta y Cáncer ; Componentes “protectores” de los alimentos

Fibra: un consumo elevado de fibra a partir de la ingesta de frutas, verduras, panes y cereales integrales y legumbres resulta beneficioso. Ayuda a reducir el riesgo de cánceres localizados en el tubo digestivo y los dependientes de hormonas -mama, endometrio y próstata-.

Vitaminas: una dieta variada rica en frutas y verduras deviene fundamental. La ingesta de vitamina A, de beta-caroteno y otros carotenoides -sustancias naturales que dan a los vegetales tonos amarillos, anaranjados y rojizos, en ocasiones enmascarados por el verde de la clorofila-, desempeñan un papel protector frente a ciertos cánceres.

Sus principales fuentes son la leche y sus derivados, la yema, vísceras como el hígado y, en cuanto a la pro-vitamina A, las hortalizas y las frutas.

La vitamina C ayuda a reducir el riesgo de cánceres de mama, cuello uterino, intestino, pulmón, boca, esófago y estómago. Sus fuentes alimentarias más importantes son las frutas (cítricos, kiwi, fresas, melón, etc.) y las hortalizas.

La vitamina E o tocoferol también ayuda a reducir el riesgo de cáncer y sus principales fuentes en la dieta son los aceites vegetales de primera presión y los productos elaborados con ellos (oliva, girasol, soja…), los frutos secos, los cereales de grano entero y el germen de trigo.

Minerales: se considera que el selenio ayuda a reducir el riesgo de leucemia, cáncer de colon, recto, pulmón, mama y ovario. Algunos estudios sugieren que niveles bajos de cinc se asocian con incidencias más altas de cáncer de esófago y pulmón.

En cuanto al yodo, su carencia en la dieta parece tener relación con un mayor riesgo de cáncer del tiroides y el de mama. Los requerimientos de estos nutrientes se cubren con una dieta variada y equilibrada.

Agentes fitoquímicos: se trata de sustancias propias de plantas que se encuentran en vegetales, legumbres y cereales, hortalizas y frutas, pero en especial en las coles, los pimientos, los tomates, la zanahoria, el ajo, la cebolla, la piña, los frutos silvestres y los cítricos.

La soja contiene lo que se conoce como isoflavonas, también llamadas fitoestrógenos, sustancias que ejercen un papel protector frente al cáncer de mama.

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